viernes, agosto 22, 2008

La Hermana - Sándor Márai


Es un privilegio cada página de Sándor Marái que se lee. Aparte de la elegancia, la cuidada elección de metáforas y la acertada observación de sus personajes, el escritor húngaro tiene habilidades narrativas poco frecuentes. Es valiente, pues se atreve a incursionar en territorios humanos de difícil acceso, y lo hace con maestría, con el talento de un escritor que sale de su época.


En "La Hermana" (Salamandra) es una novela que se adentra en la intimidad confesional de un músico, Z, que transita por las etapas infernales de una enfermedad que lo lleva a limitar con la muerte y de la cual se recupera. Con la forma de un relato autobiográfico dentro del relato (el verdadero narrador en la novela es un escritor que casualmente se encuentra con el protagonista, tiempo después de su recuperación, en las montalas transilvánicas, donde pasan juntos unas semanas antes de la navidad de 1941, mientras Europa se cae a pedazos).


Z escribe las memorias de su enfermedad y la recuperación de ella, en Florencia mienras es huésped del gobierno italiano, a donde ha llegado invitado por la embajada, tras una ambigua sugerencia de alejarse de lo que la sociedad mira con preocupación, su supuesta intromisión en medio de un matrimonio. Por medio de los cuidados médicos y las atenciones de las hermanas enfermeras, así como de los inesperados diálogos y profundas conversaciones acerca de lo que significa vivir y morir, que lleva alternadamente con los médicos a cargo, se describen magistralmente los niveles de la existencia, la lógica de la enfermedad, el poder curativo de la mente y del corazón.


Con tranquilidad y genio Márai escribe probablemente una de sus mejores novelas.

viernes, agosto 01, 2008

Chesil Beach - Ian McEwan


Chesil Beach, novela por cierto muy placentera, especialmente debido a la elegancia y detallismo nabokoveanos de la prosa de McEwan, retribuye al lector por su originalidad, seriedad, profundidad y por su ambición intelectual.


McEwan tiene la capacidad de hacer transparente la relación inseparable que existe entre los fenómenos históricos, culturales, sociales con aquellos gestos personales de la esfera ás íntima imaginable. Los gestos no son operaciones conductuales aisladas, son el depositario de toda la cultura, herederos y agentes de la misma, los gestos le dan vida a los movimientos sociales y al mismo tiempo los padecen.


Las posibilidades de individuarse, de dominar los gestos, de sentir seguridad y reconocerlos, y actuar en consecuencia, pueden estar castradas en una época y los jóvenes amantes, cuya emoción mutua es digna y convincente pueden fracasar a la hora de intentar anunciar su individualidad. Son prisioneros de una época, la que atrapa sus valores, pero también su biología, ahogándolos en baño de inseguridad, incertidumbre, asco y dolor. Sentir placer y dar placer puede ser un castigo.


"Te amaré con mi cuerpo" es la frase que ambos más recuerdan de la ceremonia matrimonial, pronunciada por ambos apenas horas antes del encuentro en la cama de un Hotel en Chesil Beach, donde comienza, y termina, la luna de miel.


Gestos que atentan contra la paz y el amor que los ilusiona a ambos, gestos que gatillan el "desastre", gestos pasados que dejan de ser invisibles y que los convencen de que todo estaba anunciado de antes, gestos ausentes que los pueden salvar.