viernes, febrero 17, 2006
Novelas Circulares
Expiación, de Ian McEwan. Aunque las inimaginables y terribles consecuencias que un acto infantil puede provocar, y que quedan flotando silenciosa y casi imperceptiblemente a lo largo del relato, éstas necesariamente salen a la superficie y explotan en la cara del lector hacia el final de la novela: Momento de encuentro con la intimidad de la propia historia personal del lector, que Mc Ewan amplifica cuando la anciana protagonista puede ya, tranquila y descansada, como si su creador finalmente le diera tregua, retomar lo que ella misma interrumpió tantos años y tantas páginas atrás. La metáfora de la obra teatral que no llegó a presentarse, pero que es retomada por generaciones posteriores, da un a circularidad hermosa a la novela que supera toda dimensión moral relacionada con el arrepentimiento y la culpa, y no limita a esto último la lectura de la historia.
La piel fría, de Alberto Sánchez-Piñol. Sentirse completa y absolutamente controlado por el autor de esta historia. Hay elementos cinematográficos que han permeado la literatura, definitivamente. Esta novela despierta más que otras la necesidad de figuración visual, que están facilidatas también gracias a la maestría poética del escritor. El poder de manejar el tiempo, y la obvia circularidad de éste, que aunque sea obvia no revela a los protaginistas ni a los lectores las claves del futuro. El futuro no existe y el pasado tampoco. La memoria se pierde, el miedo se pierde, el sentimiento se pierde. Lo que queda es lo que llamamos civilización.
21 años y un día, de Jorge Semprún. Acá hay más que un intento por crear una obra bella. Acá hay un compromiso con la verdad, con la verdad y con la verdad. Semprún no quiere relativismos. No quiere un "bueno, no fue tan así, en realidad, todos tienen algo de culpa". Es una mirada vivaz, ágil, entretenida incluso, al absurdo de un conflicto histórico particular. Al leer la novela crece el convencimiento de que lo que el autor, siempre confundido con el narrador, ha aceptado definitivamente es la pérdida de la esperanza en que los humanos cambien. La repetición de los hechos históricos es lo único indudable (Buchenwald, Madrid, Santiago, esta última ciudad la puse yo). De ahí la circularidad.
Bob Dylan: It's NOT alright ma (I'm bleeding)

Darkness at the break of noon /La oscuridad al romper el mediodía
Shadows even the silver spoon /Ensombrece hasta la cuchara de plata
The handmade blade, the child's balloon /La cuchilla hecha a mano, el globo del niño
Eclipses both the sun and moon /Eclipsan al sol y a la luna
To understand you know too soon /Comprendiste demasiado pronto
There is no sense in trying. /Que no tiene sentido tratar de entender.
Pointed threats, they bluff with scorn /Me lanzan amenazas fanfarroneando con desdén
Suicide remarks are torn /Observaciones suicidas se derraman
From the fool's gold mouthpiece /Desde el idiota micrófono dorado
The hollow horn plays wasted words /El cuerno hueco hacer sonar palabras superfluas
Proves to warn /Trata de advertir
That he not busy being born /Que él no está ocupado naciendo
Is busy dying. /Está ocupado muriendo.
Escucho, por sobre todo escucho, pero también leo y vuelvo a leer y a sentir la frase, su melodía, su equilibrio, a saborear sus rimas y su rocosa materialidad. Hace 40 años que existe este verso acompañado por la harmónica y las cuerdas desenfadadas, el fraseo rapeado, rítmico, pero libre.
Tan rotundo y gráfico: no está ocupado naciendo, lo está muriendo. No hay más. No hay otra.
Miren a su alrededor.
Estamos ocupados naciendo?
jueves, febrero 16, 2006
J.M. Coetzee en medio de ninguna parte
Eso es una de las cosas que pensé cuando leí "En medio de ninguna parte" (In the heart of the country) de J.M. Coetzee. Pensé eso, y también pensé que la belleza alcanza niveles infrecuentes en esta novela. Descubrí un gran escritor (ya largamente descubierto por la crítica internacional, por sus pares escritores, que lo respetan y lo leen con avidez, y por la academia sueca, en 2003.
Extraña traducción la de reemplazar "En el corazón del país (o campo o ambos)" a "En medio de ninguna parte". Extraña, pero no falta de inspiración, pues ese título que ilustra la imposibilidad describe con certera metáfora el sentimiento de vacío que desgarra la vida de la protagonista de la novela. Auinque el traductor cambia la inclusión total por la exclusión total. No es menor.
Estar en medio de un no-lugar. Es decir, donde no se puede estar. Donde no hay un donde. ni siquiera un hay. Como en la muerte, ya está dicho.
Tampoco hay sentimientos que reemplacen la existencia de un lugar que literalmente acoja a quienes lo habitan. La tranquilidad de estar, de ser y de estar. Coetzee escribe con lágrimas en sus ojos, despidiéndose de su no-lugar. Hay mucho amor en la vivencia del escritor, pero no hay esperanza (lo que se ve reflejado también y con igual dureza, en su libro "La edad de hierro"). En medio de ninguna parte, parece decir que nadie puede sobrevivir en un lugar como este.
Pero ese lugar no tiene una causa aparente. No es posible reconocer una causa. Está ausente la linea del tiempo. Está claro que no hay un futuro, pero tampoco hay pasado. En la vivencia onírica permanente, embotada, en el intento inútil de ordenar en forma de diario lo que pasa a su alrededor, la protagonista nos transmite la ausencia de tiempo y de espacio, de mundo interno confundido con el real. Quienes la observan no sufren ni se sorporenden, pero la miran y la observan. Qué escenario brutal.
En medio de njinguna parte es una metáfora de Sudáfrica, pero se extiende a otros no-lugares.